Hoy reflexiono sobre uno de mis grandes temas. El AMOR. Y la reflexión me viene de cómo se dice enamorarse en inglés; ” to fall in love” literalmente “caerse en el amor”….No es que se diga saltar encima de, o  abalanzarse sobre…NO!, se dice “caerse”. Un acto totalmente involuntario, inesperado y catastrófico para el que no hemos dado nuestro consentimiento, ni sobre el que tenemos control alguno. Y esta es la manera en la que empezamos nuestra relaciones en la vida. ¡Cayéndonos en ellas! Pues empezamos francamente mal…

Por si fuera poco, además,  todas las palabras que usamos para definir que estamos enamorados son igualmente disuasorias, “estoy enferma de amor” “me vuelvo loca de amor” “me duele el corazón”, y al final de toda esta ordalía por si no hubiéramos tenido suficiente  “me rompen el corazón!….pues vaya plan…la conclusión es que amar a alguien es equiparable a  enfermedad, locura, o dolor extremo.

¿Cómo hemos llegado a asociar la palabra amor a todo este cúmulo de sufrimiento, dolor y adicción ? y sobre todo cómo nos hemos posicionado como víctimas en un asunto tan troncal de nuestras vidas? parte de la culpa de todo esto la tiene la literatura romántica y la ciencia de siglos pasados…pero sin entrar en ello pues daría mucho de sí, si os puedo contar que recuerdo mis primeras historias de amor como una montaña rusa de drama extremo y felicidad extásica en una mezcla perfecta que no sabría (ni querría) decantar. Y entonces ya me parecía perfecto dada mi naturaleza hiperromántica. Como si la cantidad de sufrimiento invertido en una relación tuviera que desencadenar necesariamente en un final feliz…como si amar de esta manera enfermiza y dolorosa, fuera el justo precio a pagar por ser merecedora de sentir las mieles del amor VERDADERO.

Pero ahora a mis casi 53 años, pienso de otra manera…hacer depender mi bienestar emocional y físico de que otra personas me sea recíproca en el amor, no es sensato…La parte buena es que esta revolución de serotonina y dopamina no dura mucho; entre unos meses y un par de años máximo. Pero aún así, ahora entiendo el amor, como otra cosa.

Así es que imaginaos que en vez de ser tan pasivos en el amor, dejáramos de “caernos” dentro de él y en vez de eso, “nos abriéramos a él”…lo consideráramos como un proyecto conjunto con alguien “a quien admiremos” (además de los consabidos componentes hormonales)… esta postura te da poder…y aunque aún así seguiría siendo difícil pues  el amor es impredecible, y desesperante…supondría un cambio radical en nuestras relaciones.  Nuestra  principal función en una relación tiene sobre todo que ver con la comunicación  y saber preguntar a mi pareja qué necesita de mí y además hacerle saber claramente lo que yo necesito de él…¿no sería más fácil todo?

Sería un cambio de 180º,  porque hay que dejar de pensar en lo que ganas o pierdes tú en la relación y empezar a pensar en lo que tienes que ofrecer al otro. Se necesita un grado de conciencia alto y mucha generosidad. Paciencia y empatía. Se necesita dejar de creerte víctima del amor para ser el constructor  de tus relaciones, siempre que el otro acompañe, claro está…. y se necesita muchas veces saber decir…”lo siento, pero no hacemos un buen equipo juntos”…o “me falta algo a lo que no quiero renunciar”…todas estas cosas que implican valentía y coraje y muchas veces también pagar el precio de seguir caminando en soledad.

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