Hace tiempo que no reflexiono y eso me hace reflexionar … claro que puedo decir que no tengo tiempo, que la vida diaria me arrolla, como a todos, que los tiempos que corren no favorecen pararse a pensar. Pero no es nada de eso. Es más bien vagancia intelectual. Y eso me preocupa. Busco el equilibrio entre ser y hacer. Ya lo decía Erich Fromm “Del tener al ser”, un libro que me encantó y que define muy bien este punto. En este caso no es tanto tener, aunque si lo pienso, tener y hacer son dos cosas muy parecidas en cuanto le adjuntas el interrogativo ¿para qué? al hacer….
Dicen que el ser humano en su estado evolutivo puede pasar de un estado de conciencia más bajo -el de la acción- al del ser…y que es un avance en su desarrollo espiritual. Os confieso que pocas veces he estado en ese estado, pero cuando he sido tocada por la gracia divina, ha sido….indescriptible. Ahora bien, para que se dé ese estado hay que tener una voluntad inamovible de renuncia. Aún no estoy preparada, pero si sigo en contacto directo con la naturaleza, intuyo que pronto lo estaré. Estar en la naturaleza, entre los árboles, oir el silencio, oler la tierra…sin que te des cuenta eleva tu vibración vital y sin que hagas nada de repente, estás siendo…uno con todo. Cada vez me resulta más difícil renunciar…
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